viernes, 3 de julio de 2015

La energía del hombre






 


  
Su expresión en relación con la salud física, el bienestar anímico y la plenitud existencial.





El hombre visto desde su energía tiene tres planos, cuerpo, ánimo y espíritu. Las podemos llamar respectivamente: Fuerza Vital, Ánimo y Temple. La salud y el bienestar dependen del equilibrio de la Fuerza Vital y del Ánimo, la plenitud pertenece al Temple.


La fuerza vital
Es de naturaleza inconsciente, tal como ha sido vista por distintas culturas con sus respectivos puntos de vista y nombres, para los griegos fue pneuma, para los hindúes prana, en China chi, y en Japón ki. Su equilibrio/desequilibrio está relacionado con la salud física. La psicología, la ha considerado como instintos, libido, pulsiones, etc.

Distintas disciplinas orientales han profundizado su estudio y desarrollado conocimientos para su equilibrio, tal como la acupuntura, el Tai chi chuan y el yoga, etc. Su armonización mejora la salud del cuerpo y produce bienestar psíquico. La psicología neo conductista, propone tratamientos efectivos para sus desórdenes.



El ánimo o humor

Es un estado energético, extensamente estudiado por casi todas las escuelas de psicología, que han relacionado a los sentimientos y las emociones, en su mayor parte inconscientes, con los pensamientos comunes y las conductas. 
Los desordenes en el ánimo, producen sufrimiento, hasta el peligro de despertar los demonios a las adicciones, sean a las drogas, al trabajo, a otras personas, etc. 
Para la psicología y la psiquiatria,  el ánimo se expresa con distintos estados o matices y con distinta duración, tales como:

·       Distimia, estado afectivo de carácter depresivo crónico, que es distinto a la depresión.

·       Hipertimia, estado caracterizado por exceso de la actividad, física, emocional y mental,    manifestado con euforia o exaltación.

También puede haber una alternancia de ambos, a veces diagnosticado como trastorno bipolar.

·       Atonía, lo vivencian personas propensas a encerrarse en sí mismos, que se expresan con frialdad, indiferencia y o rigidez. Según la fuerza de voluntad hay dos formas frecuentes de reaccionar ante la angustia.

o   Apatía (muy frecuente confundida con estados depresivos), cuando hay baja voluntad o energía para hacer cosas. Su origen puede ser causado por frustraciones que generan un estado de indefensión.

o   Psicopatía, es con fuerte voluntad para hacer, sobre todo para someter a otros y o dejarse someter.

·       Eutimia, cuando se equilibra el ánimo, se produce bienestar y armonía. Se vive con mayor coherencia interior entre; pensamientos, sentimientos y acciones, y se manifiesta con un carácter más cálido, que busca una relación armónica con el mundo externo. Estado anímico, anhelado por las personas y objetivo de las terapias efectivas, también es base para el desarrollo del temple.



El Temple o Fuerza Anímica

Es el impulso hacia la actividad constructiva e integradora de la persona consigo misma y con el mundo, que permite encontrar el sentido profundo de la vida. Es la energía de la persona, que tiene y manifiesta confianza en sí misma, entusiasmo, calidez, optimismo y que es motivadora para otros. Es resiliencia o capacidad del hombre, para enfrentarse con serenidad a los desafíos de la vida, sean situaciones difíciles o peligrosas, que los acepta como metas a superar, de las que sale fortalecido.

El temple convive con la fuerza vital y con el ánimo, pero es de distinta naturaleza, porque es un resultado de la actividad consciente disciplinada, por ello, está sobre las pasiones y las domina. Si bien lo tenemos como predisposición, se desarrolla por el libre pensar sobre sí mismo y sobre el mundo, está más allá de teorías o dogmas, por ello brinda mayor comprensión de la naturaleza del hombre y de las cosas.

El Temple es una fuerza moral, independiente de la alegría y de lo agradable, que produce placer desinteresado y trascendental (Emanuel Kant, en Crítica del juicio). Nos conduce a la realización plena, que es armonía y paz interior que trasciende a uno mismo.



Carlos María Parzianello

Junio 2015

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