lunes, 22 de julio de 2013

El Caso Adolf.




EL CASO ADOLF. Una mirada a las sicopatías.


Frecuentemente escucho estas preguntas:
“¿Qué lleva a una sociedad a someterse a un líder autoritario?”.  
¿Qué es lo que le permite a los autoritarios gobernar naciones enteras?”.

 Ingmar Bergman, en el film El huevo de la serpiente (1977) las responde con una clase magistral de sicología de las sicopatías.

 

El huevo de la serpiente. Escena inicial y del film proyectado por Vergerus




La ambientación de la película es en Berlín en 1923. Es invierno, hace frío y nieva o llueve, los días son grises y las noches largas y oscuras. Las calles húmedas están pobremente iluminadas, transitadas por personas empobrecidas, tristes y calladas; son la expresión de la crisis económica y social que se vive en Alemania.

Los personajes hablan de sí mismos en los diálogos y con sus conductas ante las circunstancias. Todos nos trasmiten que sienten miedo y odio, que son egoístas, que mienten. Viven en un medio amenazante que les imprime una sensación de emergencia, provocada por la angustia y la incertidumbre, es por ello que se muestran impacientes.


La mayoría de los personajes son apáticos, porque están paralizados por sus propios miedos.

  • Odian lo que les pasa, así se sienten culpables y luego se autocastigan.
  • La realidad los abruma y los deja estupefactos, los confunde al punto de no reconocer su propio deseo, se aferran a vacuas ideas propias y son propensos a las ideas fantasiosas de otros.
  • Son egoístas, como un intento fallido para disminuir la angustia de su soledad. 
  • En sicología se los llama partícipes necesarios.

Son menos en el film como en la sociedad, pero son muy activos. Necesitan de otros para canalizar sus propios miedos, que enmascaran participando en grupos de acción.

  • Odian al débil y al distinto, no sienten culpa sino deseos de someterlos o destruirlos.
  • La realidad les disgusta y quieren modificarla con un fanatismo lleno de ideas fantásticas; sin escrúpulos buscan someter a los apáticos, utilizando desde la mentira hasta la violencia física.
  • Son egoístas, por su naturaleza narcisista.
  • En sicología se los llama sicópatas y a los que poseen grado de maldad alto, se los denomina sicópatas antisociales.

A continuación, la situación y el discurso textual de los personajes en el orden en que aparecen en la película.


LOS PARTÍCIPES NECESARIOS

Son las personas manipuladas voluntaria o involuntariamente por sicópatas.


Abel Rosemberg (David Carradine) un hombre común. Es el personaje principal, eje de la narración, es un observador indiferente, distante de las personas, dice:"Nada me importa, mañana todo desaparecerá". Lo seguiremos viendo interactuando con los otros.

Herr Hollinger, un rico empresario, que le va bien en los negocios, es inescrupuloso y egoísta. Invita a Abel a almorzar en un restaurante de lujo y le dice: “ahora puedo conseguir a la gente que quiera, todos saben que pago en dólares”, luego le manifiesta su temor leyendo un artículo de un diario sobre lo que pueden hacer los “anticristianos”  Abel, cree estar al margen y le responde: "Yo no seré estúpido y no tendré problemas".

Manuela (Liv Ullman) una mujer común, de noche canta en un cabaret, de día es prostituta en un burdel del lujo. Exesposa del hermano de Abel, recientemente suicidado. Le permite a Abel quedarse a dormir. Cuando Abel se despierta le dice: “Despierto de una pesadilla y descubro que la vida es peor que el sueño”. Luego desconcertado le dice: “No lo puedo entender, anoche cierta gente golpeó a un hombre y la policía no hizo nada” Indiferente y desagradecido, le roba a Manuela dinero ahorrado y va a emborracharse.

Más adelante, Manuela le confiesa a Abel, que ha tenido sexo con Vergerus 3 o 4 veces; una vez fue por dinero y las otras fueron por lástima: “Siento lastima por él, también por mí, tal vez necesite algo de ternura”.

Luego, en una iglesia, ante un sacerdote, se confiesa: “Estoy confundida” “Toda esta culpa es demasiado para mí […] lo que le digo es inútil, lo único real es el temor […] no sé lo que me pasa, existe algún perdón?” 

Dos policías, los funcionarios públicos (*), indiferentes y egoístas, que no cumplen con su deber, no asisten a las víctimas de un ataque brutal que se realiza ante ellos mismos.

Dos adultos rehenes (*), dos víctimas sometidas por la fuerza, sin posibilidad de defensa ni de escape, por un grupo de cinco nazis que los humillan y golpean.

(*) Es en la escena en que cinco nazis someten por la fuerza a dos judíos, mientras Abel mira indiferente y luego huye.

Un niño rehén, que sin elección, trabaja de noche como camarero en un bar.

Frau Holle, la vieja egoísta, es la casera de Manuela, una anciana enferma y semiinválida, solitaria y con doble moral, ve que Abel hurta dinero de Manuela y lo calla. Le llama la atención la indiferencia de Abel y le pregunta: “¿todo lo terrible que está sucediendo, no le preocupa?” […] “no puedo dormir por el dolor, además estoy preocupada”.

Bauer, el correcto funcionario, inspector de policía, es un egoísta que se preocupa por sí mismo y trata de disimularlo con la postura de un correcto funcionario, lleva a Abel, a la morgue, le muestra cadáveres y le dice: “En el último mes ha habido siete misteriosos asesinatos, en su vecindario” -¿Por qué preocuparse?- “Escuche, lo hago por mi propio bien”. Bauer también tiene miedo de lo que ocurre dice: “Hitler que está preparando un golpe de Estado”. Todos tienen miedo y yo también... el miedo no me deja dormir... nada funciona bien a excepción del miedo"  Abel lo escucha indiferente. Bauer continua: “el inspector Bauer hace su trabajo” Trata de crear un poco de orden y de sensatez en el medio del caos […] pero no está solo, millones igualmente de aterrados están haciendo lo mismo”.

Personas anónimas, que pasivamente se dejan llevar. Sobre imágenes de calles, una voz en off, habla por ellas de las sensaciones que el miedo les produce: “martes 6 de noviembre. Los diarios están llenos de temor, amenazas y rumores. El gobierno está indefenso. Una sangrienta confrontación de los grupos extremistas parece inevitable. Pero a pesar de eso la gente va a trabajar, la lluvia no cesa nunca y el temor crece como el vapor en los adoquines. Puede sentirse como un olor acre. Se soporta como un envenenamiento interno, como un lento envenenamiento que solo se siente rápida o lentamente o como un espasmo de náusea”.

El sacerdote, negador del amor, está apurado y confundido, se siente culpable, le dice a Manuela: “Todos vivimos tan alejados de Dios, que tal vez no nos escucha cuando pedimos ayuda”... así que… debemos ayudarnos mutuamente…y darnos el perdón que un Dios apartado nos niega”….” La perdono y le ruego que me perdone por mi apatía   y mi indiferencia… ¿me perdona?”



LOS SICÓPATAS ANTISOCIALES

Son las personas que manipulan a otros en beneficio de su propia necesidad.


Un grupo de activistas nazis, son sicópatas antisociales burdos, suelen usar la fuerza física, cuando actúan en grupo dependen de otro sicopáta más inteligente. Asaltan el cabaret donde trabaja Manuela. Su líder da un discurso fanático y grandilocuente, sobre los enemigos del pueblo y las bondades de servir su causa. Luego, golpea con saña y cinismo al dueño, mientras todos los demás, en silencio miran pasivamente. Los nazis incendian el local con todos adentro, que salen como pueden.

Un equipo médico de investigación. Son sicópatas antisociales menores, siguen y se someten otro sicópata. Un médico ayudante de Vergerus, le dice a Abel: “A diferencia de usted yo tengo una convicción. Algo inaudito está ocurriendo en Munich. Ha nacido el salvador. Su nacimiento está dejando sangre y dolor. Se aproximan tiempos terribles”…. ¿Qué importamos usted y yo? ….mi cuerpo es débil pero mi alma es fuerte”.

Hans Vergerus, es un sicópata antisocial líder. Sádico, cínico y médico, puede manipular porque conoce muy bien las debilidades del hombre. A diferencia de su equipo, él no cree en Adolf a quien desprecia por tener menor capacidad intelectual y técnica.

Vergerus, proyecta un film mudo en blanco y negro, en el que se ve a gente apretujada caminando despacio, ensimismada, triste y cansada. Es un monologo imperdible para conocer la visión típica, de un sicópata cínico y poderoso.

“Abel mira este film…….

“Mira esa imagen, observa toda esa gente, son incapaces de una revolución. Están muy humillados, muy temerosos y oprimidos. Al odio heredado de sus padres ellos le añadirán su propio idealismo e impaciencia. Alguno se adelantará y pondrá sus sentimientos en palabras. Alguno prometerá un futuro Alguno hará sus demandas. Alguno hablará de grandeza y sacrificio Los jóvenes inexpertos brindarán su valor y su fe a los cansados e indecisos. Y entonces habrá una revolución, y nuestro mundo se hundirá en sangre y fuego. En 10 años no más, ellos crearán una sociedad sin igual en la historia mundial. La antigua sociedad se basa en ideas muy románticas sobre la bondad del hombre. Muy complicado, ya que las ideas no concuerdan con la realidad. La nueva sociedad se basará en un juicio real de los potenciales y limitaciones del hombre. El hombre es una deformidad, una perversidad de la naturaleza. Entonces nuestros experimentos tomarán lugar. Lidiamos con la forma básica y luego la moldeamos. Liberamos las fuerzas productivas y controlamos las destructivas. Exterminamos lo inferior y aumentamos lo útil…

….Algún día podremos decir esto a quienquiera que desee oírlo. Nadie va a creerte a pesar de que, cualquiera que haga un mínimo esfuerzo, puede ver lo que le depara el futuro. Es como un huevo de serpiente, a través de su delgada membrana se puede distinguir un reptil ya formado.”

Vergerus al final de su monologo, con actitud propia de su narcisismo estructural, se suicida mirándose en un espejo.



CONCLUSIÓN

Las estructuras distintas entre partícipes necesarios y sicópatas se complementan porque se necesitan para superar la angustia. Son dos expresiones de un mismo fenómeno: la falta de amor en las vidas de todos estos personajes.

Así es como explica Bergman que unos pocos autoritarios, identificados y representados por su líder dictador, pueden manejar a su propio antojo a millones de ciudadanos.

Sin menoscabo de sus negativos atributos y sin desmerecer su malignidad, Adolf es un emergente de esa sociedad enferma e instrumento de su séquito de sicópatas fanáticos.

Te recomiendo ver el film en http://www.youtube.com/watch?v=-vFuRv14PLI y te pido que luego me des una devolución, la que sabré valorar. Gracias por tu atención.

Carlos María Parzianello

Julio de 2013



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