El
telón
Cada
vez se le da mayor importancia a obtener satisfacción y disfrutar nuestras
relaciones, ya sean; con el trabajo, con la inserción social o con una la
relación afectiva.
Sin embargo nuestras vidas están llenas de
subjetividades. Algunas de ellas nos producen desgaste y sufrimiento, a veces
nos atrapan por mucho tiempo. Son las que llamo relaciones telón, las que
tapan o disimulan una parte de la realidad interior, que se percibe como más
doloroso.
En el teatro el telón según adonde esté
ubicado en el escenario tiene dos funciones. Al frente oculta (tapa). En el fondo muestra
imágenes que ambientan la escena, pero que no son la escena.
Hay relaciones que
cumplen con estas dos funciones del telón. Tapar para no ver y mirar adonde no
está la escena propiamente dicha.
En ciertas obras
de teatro modernas al espectador se le permite interactuar con los actores. El
espectador puede creer que tiene un rol activo, Sin embargo aún así, sigue
siendo un espectador pasivo, porque hay un sometimiento a la trama que está
escrita por otro.
En las relaciones
telón también se cree asumir un rol activo, pero su actuación no la escribe
concientemente uno mismo, sino que lo hace su inconciente, que funciona como
OTRO, como el director de la obra en el teatro.
Las relaciones telón tiene características
propias. Las formas más corrosivas para la calidad de vida y más claras de
ejemplificar generalmente se dan en relación con dos tipos de objetos;
Con un Proyecto (objetivo o meta) como la ‘adicción
al trabajo’ o al ‘éxito’ o al ‘status’ social.
Con Otro, en una ‘relación complicada’ o con
‘amor imposible’.
Algunos ejemplos de relación telón.
·
Bernardo trabajaba
rigurosamente mas de 12 horas por día sin que se lo pidieran, era porque se
sentía responsable. Murió de agotamiento por estrés, quien lo reemplazo hace su
trabajo en 4 horas, el resto del tiempo está en otra área.
·
María de 38 años
titular de un pequeño estudio contable trabaja entre 10 y 12 horas por día,
casi no hay fines de semana ni tiempo libre para disfrutar. Aunque puede
pagarle no encuentra a quién delegar.
·
Luis, hijo de un
inmigrante pobre y sin instrucción es un talentoso artista y cirujano. Hoy a
los 60 años sigue enojado porque no se siente reconocido socialmente, pese a su
talento artístico y sus éxitos profesionales.
·
Esteban hijo único,
que gastó gran parte de su herencia en ser el dirigente de un club de futbol,
paso su mandato sin pena ni gloria, y poco se acuerdan de él. Hoy está buscando
otro lugar distinto que ocupar, que no encuentra pero que será también a costa
de la herencia.
·
Edna de 40 estuvo
casada por 15 años. Al año de su divorcio en un fugaz y único encuentro, se
enamora de quién no le corresponde y ‘olvidarlo’ le llevó 4 años de terapia psicológica,
más antidepresivos y antiansiolíticos.
·
Nora a los 20 se
enamora de su jefe casado, a los 55 su exjefe aún no se separó de su esposa.
Sin embargo ella sigue esperando vivir juntos.
Podemos observar que todos los sujetos
vivenciaron:
·
Gran
atracción, que a veces llega hasta la pasión.
·
Sentido
de obligación. Responsabilidad, altruismo.
·
Rechazo,
con manifestación de dolor o queja por sobrellevar la relación.
·
Actuaciones
(acciones) intrascendentes que no sirven para construir una relación satisfactoria.
·
Frustración.
·
Sentimientos
de culpa subyacentes.
·
Baja
autoestima.
·
Ansiedad.
·
Ira
difusa, que no se presenta relacionada con la relación telón en sí, sino con el
entorno.
·
Marcada
rigidez en algunos puntos. Intransigencia.
La trampa está montada sobre tres bases
ilusorias; ocultar y mostrar al
mismo tiempo y en creer que actuamos
en libertad cuando no es así.
El sujeto que la vivencia queda atrapado en
la posesión de sus ilusiones, como en un salón de espejos.
Lo imaginario del inconsciente forma al objeto
de la relación telón, al rol que se
representa y también escribe el libreto. Estas ilusiones también funcionan como
objetos contra fóbicos (*)
Cuando en la relación se
sufre. Primero se justifica a si mismo pensando en que en algún momento algo va
a cambiar y él va a estar mejor. Acepta el malestar como un precio a pagar
(sacrificio) con argumentos de estar luchando sobre algo bueno que va a suceder
y que nunca llega. Utiliza argumentos tales como; la ‘responsabilidad’, el
‘crecer’ o el ‘amar’, según sea el tipo de objeto.
Luego cuando se convence que lo bueno no va a
venir el sujeto trata de salir de la relación, entonces entra en un laberinto
lleno de caminos que no conducen a la salida y aumenta su angustia. Es porque
busca por el lado de las ilusiones y ellas ocultan dolorosas realidades
interiores.
La estrategia del tero
Cuando la relación telón
se ha vuelto dolorosamente insoportable y se quiere salir de ella, generalmente
se hace mirando al objeto, lo cual es imposible porque el objeto está dentro de
sí mismo.
Nuestro Yo inconsciente a través de las
ilusiones oculta una dolorosa realidad y defiende su permanencia. Dicho de otra
manera, nuestro Yo inconsciente actúa como lo hace el tero, quien en sus
variadas actuaciones (**) a través de gritos y gestos siempre confunde y aleja al
intruso que se acerca a su nido.
El problema, tal como el ‘nido’ del tero está
en otro lado, para clarificarlo hay que buscar en otro lado.
El otro lado es, en ese lado oscuro del
interior que espanta. No hay nada más temible que vernos a nosotros mismos tal
cual somos, de eso se trata.
Si en alguna relación (con cualquier tipo de
objeto) te sentís obligado o atraído y con rechazo al mismo tiempo y tus
acciones para salir de ella no son tan efectivas, es muy probable que estés
metido en una relación telón.
Carlos María Parzianello. 31 de Agosto de
2010
(*) La relación
telón es un objeto contra fóbico o sea una persona o la relación con una persona que
permite evitar la aparición de angustia.
(**) El tero
protege su nido con distintas actitudes.
·
Ataca
al intruso con vuelos en picada y rasantes y gritando.
·
Intimida
yendo hacia el intruso gritando con la cabeza estirada hacia delante y las alas
y cola abiertas mostrando los espolones.
·
Simula
estar herido, con carreritas en el suelo con un ala caída como si estuviera
quebrada, a medida que se aleja del nido se va componiendo o si es atacado
reacciona sorprendiendo al atacante.
·
Se
sienta en un lugar alejado del nido simulando cubrir la postura en su nido;
ante un intruso para confundirlo se levanta rápidamente, como si hubiera sido
sorprendida en el nido.
·
En
un lugar alejado del nido camina o corretea de manera bien visible, hasta
sentarse como cubriendo un nido.